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Alfred Nobel

 
ALGO MÁS QUE PALABRAS


VIVIR DE LA POLÍTICA


Esto de vivir del cuento de la política es todo un negocio, propio de caraduras, y sálvese el que pueda. Y, claro, la vaca se seca. Hace tan solo: ¡tolón! ¡tolón!. Por las arcas de los ayuntamientos se pierden los ratones, porque los servidores de todos nosotros se han servido ellos primero, con un descaro impresionante. Ahora me explico, cómo se producen tantas deslealtades, transfuguismos, codazos, por aparecer en la lista de los nominados en las próximas elecciones municipales a celebrar el próximo mes de las flores. Ya veremos si la fauna nos deja sin flora.

Por ello, para desterrar a los vividores de la política que tanto proliferan para desgracia de todos, a la hora de votar, cuestión a la que estamos obligados por derecho constitucional, hay que estar atentos a sus conductas, actuaciones, dimes y diretes. Y tomar buena nota. Para desterrar a los máximos cuentistas. La primera condición para que el voto sea depositado en libertad es la buena información a los ciudadanos. Las campañas descalificadoras e insultantes no ayudan a conocer los programas electorales, que es lo que vale la pena. Es cierto, que a la hora de juzgar los programas, no podemos pretender que resuelvan inmediatamente todos los problemas que la sociedad tiene planteados, pero sí podemos y debemos pedirles que hagan propuestas para avanzar en su resolución y corrijan aquellos que se han resuelto incorrectamente.

Ahora es el momento de que los políticos expliquen cómo van a servir al pueblo, a nuestro pueblo, al pueblo en el que vivimos. Casi nada. Y los ciudadanos han de tomar buena nota de ello, de sus coherencias y de sus incongruencias. En los nuevos tiempos, los Ayuntamientos, han de apoyar claramente a las familias con más iniciativas sociales, respondiendo a sus necesidades con servicios que garanticen sus derechos: vivienda digna, reconocimiento del trabajo del ama de casa, ayuda a las madres que trabajan fuera del hogar, guarderías que capaciten la conciliación entre maternidad y trabajo, por ejemplo. Sin olvidar el ámbito rural, y el fomento de las oportunidades de la mujer que es una víctima en ese entorno... Queda mucho por hacer. Por eso, es el momento de estar expectantes para ver que nos ofrecen estos chicos de la política. Lo primero, que no vivan de ella. ¿Verdad?. Y luego que nos sirvan con sentido común, que a veces les falta varios pueblos, y con eficacia, que los hay muy torpones y encima manirrotos.


Víctor Corcoba Herrero

 

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