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Alfred Nobel


 

GATA GOLOSA Y LA LUNA




Gata golosa subió a bailar al tejado una noche de luna llena
de murciélagos y espantos.
Con sus guantes de seda blancos y uñas de rojo escarlata circundaba el cobertizo, presumida y voluptuosa, espigado el espinazo, la colita levantada.

Con sus ojos mininos de pestañas arqueadas
miró con desprecio a selene y dijo:
¿Oiga usted, señora menguante, qué me mira?
- No ve que estoy ocupada, buscando a mi gato andaluz?,
quiero danzar esta noche un pasadoble de amor.
Gato Gatito me espera en algun lugar de la techumbre,
para vibrar los acordes de un gatuperio español.

OLE!!...-dijo la luna, con voz constelada y burlona,
-pobre gata tonta, desmirriada y mentecata
de estirpe española se cree y sólo llega a mirringa,
vanidosa de ocho pelos, ve a lamerte los bigotes
que minino está enlunado con una gatita de angora
y bajo otra luz sideral, ronronean ya hace rato.

Gata Golosa se eriza, la sangre hierve en sus venas,
se enfurruña y lancetea con sus uñas escarlatas.
Maulla en su orgullo herido la hiel de su desden,
- No te creo, luna lunera cascabelera,
fulgores de envidia veo en tu faz de queso,
Gato gatito me ama, a mi oído ha dicho "miau"...
Al carajo selene, con tus embustes lunares,
yo seré felíz esta noche y muuuchas más.

Entre frases entonadas de palabras afrentosas
un sentimiento de inciero tocó el corazón de Golosa,
hubo un silencio de angustia....
....¿ QUIEN sería esa bandida, que a su gato amado
con tanto celo, arrancara de su lado?!!!...

En esas estaba el cuento, cuando una sombra lunar
proyectó a la distancia dos siluetas enlazadas.
Los espectros eran los mininos, delirantes y ardorosos
que impetuosos maullaban.

Siete puñales cayeron a la aorta de Golosa,
flotó su alma espasmódica en espirales en la alborada.
Un Miaaaauuuuuu desgarrador retumbó en todo el cosmos...
Los gatos enamorados suspirando embelesados
contemplaban en longtananza a una gata enardecida,
lanzando uñetazos airados a la alba faz de la luna.
El viento vino llorando teñido de sangre verde
al amanecer infausto del óbito de esta historia.


Julia Salinas Salinas
Colombia, Bogotá D.C.

 


 

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