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Alfred Nobel

CONFUSIÓN

 

Y se me aparecieron por un instante los inmortales y me hablaron de un laberinto infinito en el que desordenadamente se cruzan los caminos, y me advirtieron acerca de un relámpago que debía empotrar .Me dijeron:
empótrate en los labios de esa muchacha divina que como un girasol, dulce y terrestre, está dormida sobre la ola del mar que nunca chocará con costa alguna, y yo los escuché atento desde mi rincón oscuro , admirando la figura de estos genios que resaltan en el tiempo como un haz de luz sobre el centro de un negro sin sentido.

Luego desperté, invadió al salón el vacío oscuro y sentí los síntomas de un cadáver. El ruido era ya como un silencio, las risas como gusanos que destrozaban mis tripas, y la única voluntad que me quedaba era efímera: LA REAPARICIÓN DE LOS INMORTALES. Y con mi residencia ya asegurada en las tinieblas se me apareció una angelical criatura de indecible brillo; sus ojos estaban llenos de la esencia del origen y su cabellera dorada tenía le edad del Sol.

Cubría su rostro dulcísimo un hálito de estrellas, muy parecido al hálito de los inmortales sólo que este era más antiguo y más quieto, su brillo no había variado desde el principio del tiempo. Y yo, en el más loco éxtasis me le acerqué y le pregunte : ¿ cuál es tu nombre?, el hálito dobló su brillo y ella me dijo con voz de espíritu inmortal: Hoy soy el relámpago que tu has de abordar, y me arrodillé ante su belleza deslumbrante y bese su mano que era suave y poderosa, y le dije: ¡ oh al fin, mis canas y mis arrugas se ven justificadas, al fin mi soledad tiene sentido ¡, y seguí ebrio besando su sustancia florar y acuática hasta que ella me interrumpió y me dijo: pero relámpago no es mi único nombre, mañana seré mar y otro día seré árbol, y siempre seré pura para ti pues yo soy la reina de los espejos.

La seguí besando cada vez más apasionado, deslizando mis labios por su piel hasta llegar a sus labios que ella me ofreció como se nos entrega para la vista la flor, pero me interrumpió y me dijo : Mi virginidad es santa, el día que sea profanada la esperanza habrá muerto. Yo me detuve ante tales palabras, todavía en éxtasis, aunque algo afligido pues sabía que se acercaba la despedida. Antes de irse me advirtió : cuidado con mi hermana gemela, que
es lo contrario a mi aunque nuestra apariencia sea idéntica . Ella perdió su virginidad y ahora sólo busca la manera de dañar los hombres. Aquel que la siga vivirá en la más devastadora confusión. Y la Diosa desapareció junto a las tinieblas dejando la luz de la esperanza.

Ese no fue nuestro único encuentro, ahora la veo cada vez más a menudo y aparece tras todas las cosas. Sigue pura porque nadie ha profanado su esencia y jurado en su nombre. Su hermana sigue arrojando a los hombres al laberinto de caminos sin alma. Muchas veces usa el nombre de los inmortales, otras el del progreso, e incluso se atreve a usar el nombre de la libertad para confundir a los hombres.

Iván Eduardo Corona