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Alfred Nobel

 

 

EL ASNO Y EL COCHINO

 

Envidiando la suerte del Cochino,

un Asno maldeca su destino.

"Yo, decía, trabajo y como paja;

El come harina, berza, y no trabaja:

a mí me dan de palos cada día;

a él le rascan y halagan a porfía."

Así se lamentaba de su suerte;

pero luego que advierte

que a la pocilga alguna gente avanza

en guisa de matanza,

armada de cuchillo y de caldera,

y que con maña fiera

dan al gordo Cochino fin sangriento,

dijo entre sí el jumento:

Si en esto para el ocio y los regalos,

al trabajo me atengo y a los palos.

Félix María Samaniego