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Alfred Nobel


 

 

Nunca jamás caminaras hacia mi
Francisco Ruelas Fuentes

 

Y salieron una a una
las palabras de mi boca
y no las supe detener
y cuanto dolor te causaron
y cuanto pesar siento
al verte a ti tan dolida
y como hacer que salgan
ahora una a una las palabras
atinadas que a ti te den
de nuevo la alegría y te
devuelvan la tranquilidad
que antes tenías y hoy
en esta casita ya no hay paz,
como mi interior esta; tan sombría
y como hubiese querido amarte
en el sótano inexistente e imaginarme
una gran alberca y hay mismo quererte
y hoy en la sombría oscuridad
que por mis errores me encuentro;
que el sol vuelva a brillar de nuevo
eso es lo que quiero y que
el campo se cubra de flores
para poder otorgarte un
sin fin de ramilletes de ricos olores,
que te hagan conmover
y perdones ya mis errores
y te miro tan lejos del camino
que llega hasta mi vida
y te miro arrepentida de estar
aun conmigo y regresan las imágenes
en las que tan feliz yo a ti te veía
y ahora que tan triste yo te miro,
confunde a mi memoria esta vivencia
en la que te veo y no lo creo,
escucho voces de tu boca
y lastiman mis oídos y el silencio
se ha quedado en este inmenso
y desolado firmamento
y ya no te oigo ni te miro
y oigo voces a lo lejos
y me dicen que te has ido,
ya mis risas contigo han también partido,
esclavo del dolor, mi cuerpo se ha convertido
y cual condenado al calvario,
me encuentro tan herido,
camino lentamente entre espinas y abrojos,
quiero encontrarte y te busco en donde
olores de tantas flores percibo
y escucho voces y a la gente
se le oye tan sonriente, pregunto por ti
y ellos con un rotundo no sé,
falazmente me responden
y siento que muero y cercano
estoy ya al cielo, pues sin ti
no vivo y si hoy no te encuentro
a donde he venido a buscarte
y no sé si te he buscado
en donde es correcto,
ya siento tan seco el suelo
y siento tan árida mi vida
y caigo lastimero y me hiero mucho más
y me miro tan derrotado
y yo que un tiempo me supe inconfundible
y tú me has enloquecido, tus imágenes
pasan todas por mi mente
y me hacen ver tan culpable
y en tu ausencia yo me miro
y ella me causa esta muerte
de mi boca y de mi mente,
pues ya ni pienso y ya ni hablo
y que bien me hubiese hecho
todo esto de no pensar
y de tanto callar cuando debí hacerlo
y como me duele la brisa
que me manda el cielo
y más que refrescarme, yo le siento
una carga más, ah! si mi Dios supiese
cuan pesada es cual maciza roca
y cual aplastante derrota en mis espaldas siento
y las llagas surgen en mi cuerpo,
y cansado estoy de buscarte
y del no reencuentro y ya ha pasado
tanto tiempo que hasta ando lento
y yo que me sentí tan joven
apenas hace un poco tiempo
y yo que te ame tanto y hoy no sé el porque
amándote así, vocifero; te herí a ti
y hoy solo el recuerdo me hace esbozar a tu rostro
una leve sonrisa; le veo y es tan bello,
tu hermosura la contemplo
y es tan tierna y de porcelana tu piel
y de oro tu cabellera y de nácar tus dientes
y entre ellos se asoma la lengua
que tanto bien a mi boca hizo
y tus labios de rojizo coral, no los puedo olvidar
y muero recordándote tanto y muero amándote
y deseando las caricias que en antaño hacia yo,
a esa tu hermosa piel y a esa tu hermosa boca
y como quisiera haberte tenido por siempre
y como quisiera haber enmudecido
para no haberte nunca a ti
con las palabras que de mi boca
una a una fueron salieron
y te hirieron tanto y te hirieron hasta los pies
que a causa de esas heridas
caminar de nuevo hacia mi...

Nunca jamás pudieron

 

 


 

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