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Alfred Nobel

 

 

SALGO AL CAMINO

 

A pie, alegre, salgo al camino real.
Soy sano, soy libre,
el mundo se extiende ante mí,
el largo camino pardo
me conducirá adonde yo quiera.

Ya no llamo a la fortuna:
yo soy la fortuna.
No lloriqueo, no difiero mis actos,
no necesito nada,
la tierra, ella me basta.

Creo que podría detenerme aquí
y obrar milagros,
creo que amaré a todos los seres
y a todas las cosas
que encuentre en mi camino,
y que me amarán todos los que me contemplen;
creo que serán felices todos aquellos a quienes vea.
Desde este momento
me declaro libre de todo límite,
voy a donde me plazca,

soy mi señor total y absoluto:
escucho a los demás,
considero lo que ellos me dicen,
me detengo, investigo, acepto, contemplo...,
dulcemente, pero con innegable voluntad,
me libero de las trabas que quieren retenerme.

Soy más vasto y mejor de lo que imaginaba,
no sabía que se contuviese en mí tanta bondad,
todo me parece hermoso.

Quienquiera que seas, ¡ven, viaja conmigo!
No te desanimes, persevera,
hay cosas divinas encubiertas,
te juro que hay cosas divinas encubiertas
cuya hermosura las palabras no pueden explicar.

No debernos detenernos aquí,
por muy fragantes que sean estas provisiones;
por muy cómoda que sea esta morada,
no podemos detenernos aquí;
por muy protegido que sea este puerto,
por muy sosegadas que sean estas aguas,
no podemos anclar aquí;
por muy amable que sea
la hospitalidad que nos rodea,
no estamos autorizados a aceptarla
sino durante un breve espacio.

¡Allons! A aquello que no tiene fin,
como no tuvo principio,
sobrellevar muchas cosas,
caminatas de día,
descansos en la noche,
fundir todos los seres en el viaje
hacia el que tienden,
fundirlos otra vez en el comienzo
de mejores viajes,
no ver nada en ninguna parte
sino lo que podamos alcanzar
y dejar atrás,
mirar el camino hacia arriba y hacia abajo,
y ver que se extiende y nos espera y que,
por largo que sea,
se extiende y nos espera.

Conocer el universo entero
como si fuese un camino,
como si fuera muchos caminos,
como si fuese caminos para las almas viajeras.

(Walt Whitman)