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Alfred Nobel


 

 

JUAN MELENDEZ VALDÉS

Durmiendo Clóris

Bate las sueltas alas amorosas,
Cefirillo suave, silencioso;
No de mi Clori el sueño regalado
Ofendas importuno: al fresco prado
Tórnate y a las rosas,
Tórnate, cefirillo bullicioso,
Y de su cáliz goza y sus olores.
A mi Clori perdona, tus favores,
Tu lisonjero aliento le escasea;
Y huye lejos del labio adormecido,
No agravies, no, atrevido
Su reposo felice,
Que Amor quizá en su idea
Me retrata esta vez, quizá le ofrece,
Mi fe pura y le dice:
Duélete, o desdeñosa,
De tan fina pasión, y con su fuego
Su tímida modestia desvanece,
Tornándola sensible y cariñosa.
¡O! ¡mi ventura no interrumpas ciego!
Yo no sé que gozoso
Me anuncia el corazón al contemplarla.
Déxame ser en sueños venturoso,
Y escapa lejos a jugar al prado,
O respetoso pósate a su lado.
Empero ya travieso por besarla
Una rosa doblaste,
Y vivaz en sus hojas te ocultaste.
De nuevo tornas y la rosa inclinas,
Y con vuelo festivo,
Bullicioso y lascivo
La meces, y a su pecho te avecinas.
¡O! ¡que mi ardor provocas
Cada vez que lo tocas!
¡O! ¡que tal vez ese cogollo esconde
Letal punzante espina, que su nieve
Hiera con golpe aleve!
Cesa, y benigno a mi rogar responde:
Cesa, céfiro manso,
Y siga Clori en plácido descanso.
Cesa, y a tu deseo
Corresponda tu ninfa agradecida
En fácil himeneo.
O nuncio del verano deleytoso,
Tú que en móviles alas vagaroso,
De las flores galán, del prado vida,
Vas dulce susurrando,
Con delicado soplo derramando
Mil fragrantes esencias, ¡ay! no toques
Esta vez a mi Clori; no provoques,
Cefirillo atrevido,
Con tu aroma su aliento:
Guarda, que Amor con ella se ha dormido.
Mas ¡ay! con que contento
Parece que se ríe y que me llama.
Su boca se desplega
Y su semblante celestial se inflama,
Como la rosa pura
Que bañada en aljófares florece
Emulando del alba la hermosura.
Llega festivo, llega
A sus párpados bellos,
Y con ala traviesa cariñoso
Asentándote en ellos
Apacible los mece,
Que otra vez ríe y su alegría crece.
¡Ay! agítala, llega y tan dichoso
Momento no perdamos, cefirillo,
Que Amor me llama y su favor me envía:
Acorre, vuela, y tu fugaz soplillo
Ayude al logro de la dicha mía.