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Alfred Nobel


 

 

CANTO DEL DIABLO

 

No le envidió al Señór el infinito:
tambien mi imperio es eterno
El cielo que tiene a sus pies, de mi casa es la bóveda;
más luz que el sol tiene el infierno.

Los siglos, piedras son con que quieres enterrarme ;
ni un solo golpe a dar su mano aciertas:
ya hay un montón de piedras, me subo sobre ellas
y soberbio me río de él desde mas cerca.

Delante de sus ojos, las estrellas fulguran
y todo en el mundo vuelve a reverdecer ;
para no deber nada, aparté su hermosura,
y a mi mismo me he hecho tal cual soy.

Holgando con los ángeles, en el cielo, un dia,
curioso su guirnalda me ceñí;
y en el mar al mirarme, tanto ardían mis ojos ,
que hasta el mar, secándose, se llegó a extinguir.

Que era rey en el cielo soñé y que mis pasos
subían al lugar tan codiciado;
siguiendo con los ojos el combate,
los mundos del espaciose cruzaron de brazos .

Venció; y a sus pies rugiendo de fiereza
una punta del manto le cogí;
mas cuando me arrojó desde tanta grandeza
mi brazo era fuerte, y él siguió tras de mí.

Belén, tú lo has visto en la sombra caer.
ya al nacer con miedo de las leyes ;
a él sólo teniendo cuatro pajas por lecho
a mí en trono de reyes.

Un día entre laureles, le llevan mis esclavos;
les pregunta al pasar;
_Elegid a uno de ellos_ . Y a un tiempo respondieron:
Jesús no, Barrabás.

Al cielo regresó, y en sus iras me arroja
los rayos que yo esparzo por el mundo;
mientras desde la tierra , por los labios de roca ,
en la frente , entre cánticos , le escupo.

Sé bien que en el mundo se le erigen posadas:
¡Soberbia de los hombres nada más!
Yo estoy en los cristales y en las piedras talladas;
e incluso en los altares: en nada él está.

Si desciende otra vez de su trono de estrellas
el mundo cual lo ha visto podrá volverlo a ver ,
y hasta dirán los santos en las altas capillas:
_¡Que muera, que el Cristo , éste no es!_

Mas hora ha de venir que la tierra mudable
hasta llegue a olvidar como me llamo yo.
¡Qué mas da! Si la tierra se olvida del diablo...
¡será que olvida a Díos!

ANGEL GUIMERÁ