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Alfred Nobel

 


La Partida
LORD BYRON

¡Todo acabó! La vela temblorosa

se despliega a la brisa del mar,

y yo dejo esta playa cariñosa

en donde queda la mujer hermosa,

¡ay!, la sola mujer que puedo amar.

Si pudiera ser hoy lo que antes era,

y mi frente abatida reclinar

en ese seno que por mí latiera,

quizá no abandonara esta ribera

y a la sola mujer que puedo amar.

Yo no he visto hace tiempo aquellos ojos

que fueron mi contento y mi pesar;

loa amo, a pesar de sus enojos,

pero abandono Albión, tierra de abrojos,

y a la sola mujer que puedo amar.

Y rompiendo las olas de los mares,

a tierra extraña, patria iré a buscar;

mas no hallaré consuelo a mis pesares,

y pensaré desde extranjeros lares

en la sola mujer que puedo amar.

Como una viuda tórtola doliente

mi corazón abandonado está,

porque en medio de la turba indiferente

jamás encuentro la mirada ardiente

de la sola mujer que puedo amar.

Jamás el infeliz halla consuelo

ausente del amor y la amistad,

y yo, proscrito en extranjero suelo,

remedio no hallaré para mi duelo

lejos de la mujer que puedo amar.

Mujeres más hermosas he encontrado,

mas no han hecho mi seno palpitar,

que el corazón ya estaba consagrado

a la fe de otro objeto idolatrado,

a la sola mujer que puedo amar.

Adiós, en fin. Oculto en mi retiro,

en el ausente nadie ha de pensar;

ni un solo recuerdo, ni un suspiro

me dará la mujer por quien deliro,

¡ay!, la sola mujer que puedo amar.

Comparando el pasado y el presente,

el corazón se rompe de pesar,

pero yo sufro con serena frente

y mi pecho palpita eternamente

por la sola mujer que puedo amar.

Su nombre es un secreto de mi vida

que el mundo para siempre ignorará,

y la causa fatal de mi partida

la sabrá sólo la mujer querida,

¡ay!, la sola mujer que puedo amar.

¡Adiós!..Quisiera verla..mas me acuerdo

que todo para siempre va a acabar;

la patria y el amor, todo lo pierdo...

pero llevo el dulcísimo recuerdo

de la sola mujer que puedo amar.

¡Todo acabó! La vela temblorosa

se despliega a la brisa del mar,

y yo dejo esta playa cariñosa

en donde queda la mujer hermosa,

¡ay!, la sola mujer que puedo ama.